Gante en un día: qué ver, qué comer y cómo llegar
En esta guía
Gante es la gran olvidada de Flandes. Queda a medio camino entre Bruselas y Brujas, a media hora en tren de cada una, y la mayoría de los viajeros pasa de largo. Es un error. Tiene un centro medieval tan bonito como el de Brujas, pero más grande y más vivo: es una ciudad universitaria de unos 260.000 habitantes, con bares llenos entre semana, un castillo con foso en pleno centro y uno de los cuadros más importantes de la historia del arte europeo. En un día se ve lo esencial, y si te quedas a dormir descubrirás por qué muchos belgas la prefieren a su vecina.
Lo esencial
- Imprescindibles: el retablo del Cordero Místico en la catedral de San Bavón, el Belfort, los muelles Graslei y Korenlei y el castillo de los Condes.
- Todo a pie: el centro histórico se recorre andando; desde la estación de Gent-Sint-Pieters se llega en tranvía en unos diez minutos.
- Para comer: waterzooi, el guiso cremoso de la ciudad, y de postre unos cuberdons, los caramelos de frambuesa con forma de nariz.
- De noche: los edificios del centro se iluminan con un plan de luz pensado para toda la ciudad. Merece la pena quedarse al atardecer.
- Menos turística que Brujas: más espacio en las calles y precios algo más bajos.
¿Qué ver en Gante en un día?
Los monumentos principales están alineados en un eje de apenas un kilómetro, desde la catedral hasta el castillo. Esta ruta los recorre en orden para no volver sobre tus pasos:
| Hora | Qué hacer |
|---|---|
| 9:30 | Catedral de San Bavón y el retablo del Cordero Místico |
| 11:00 | Subida al Belfort y vistas de las tres torres |
| 12:00 | Iglesia de San Nicolás y paseo hasta el puente de San Miguel |
| 12:30 | Graslei y Korenlei, los muelles medievales |
| 13:30 | Comida en el entorno de los muelles o del Patershol |
| 15:00 | Castillo de los Condes (Gravensteen) |
| 16:30 | Paseo en barca por el Lys y el barrio del Patershol |
| 18:00 | Werregarenstraatje, el callejón de los grafitis, y el Vrijdagmarkt |
La catedral de San Bavón y el Cordero Místico
Si solo tienes tiempo para una cosa en Gante, que sea esta. Dentro de la catedral de San Bavón está La adoración del Cordero Místico, el retablo que los hermanos Hubert y Jan van Eyck terminaron en 1432. Es una de las obras fundacionales de la pintura flamenca y probablemente el cuadro más robado de la historia: se lo llevaron los franceses de Napoleón, piezas acabaron en Berlín y los nazis lo escondieron en una mina de sal de Austria. Uno de sus paneles, el de los Jueces Justos, desapareció en 1934 y nunca se ha recuperado; el que se ve hoy es una copia.
El retablo se visita con entrada propia y una audioguía en realidad aumentada que explica la restauración de los últimos años, que devolvió los colores originales y dejó al descubierto el famoso rostro «humanizado» del Cordero. Ve a primera hora: es la visita que más cola acumula de la ciudad.
El Belfort y las tres torres
Frente a la catedral se levanta el Belfort, el campanario del siglo XIV que guardaba los privilegios de la ciudad y desde el que se vigilaban los incendios. Está en la lista de campanarios de Bélgica y Francia declarados patrimonio mundial por la UNESCO. A diferencia del de Brujas, tiene ascensor para buena parte de la subida, así que es una opción cómoda para quien no quiere cientos de escalones. Desde arriba se entiende el perfil de Gante: la torre de la catedral, la del Belfort y la de la iglesia de San Nicolás, alineadas, forman las famosas «tres torres».
San Nicolás y el puente de San Miguel
La iglesia de San Nicolás es un buen ejemplo del gótico del Escalda, construido con piedra gris azulada traída por el río. La entrada es gratuita. A pocos pasos está el puente de San Miguel, el mejor mirador de la ciudad a pie de calle: desde el centro del puente se ven las tres torres a un lado y los dos muelles del Lys al otro. Es la foto de Gante, y al atardecer, con la luz de frente sobre las fachadas, sale todavía mejor.
Graslei y Korenlei
Son los dos muelles que se miran uno a otro a ambos lados del río Lys, y fueron el puerto medieval de la ciudad. En el Graslei se alinean las casas gremiales, cada una de un siglo y un estilo distinto: desde el almacén de grano románico hasta las fachadas escalonadas de los barqueros y los medidores de grano. Enfrente, el Korenlei repite el espectáculo. Con buen tiempo, estudiantes y vecinos se sientan en el borde del muelle con los pies colgando sobre el agua, y es el mejor sitio para entender que Gante no es un museo, sino una ciudad donde la gente vive.
El castillo de los Condes
El Gravensteen es un castillo de verdad, con foso, almenas y muros de piedra, plantado en mitad del casco urbano. Lo levantaron los condes de Flandes a finales del siglo XII y más tarde fue tribunal, prisión y hasta fábrica textil antes de ser restaurado. Dentro hay una colección de armas y otra de instrumentos de tortura, y el recorrido termina en las almenas, con buenas vistas sobre los tejados. La visita se hace con una audioguía narrada con bastante humor y lleva alrededor de una hora.
El Patershol y el Vrijdagmarkt
Detrás del castillo empieza el Patershol, un laberinto de callejuelas empedradas que fue barrio de curtidores y artesanos y hoy concentra buena parte de los restaurantes de la ciudad. Muy cerca está el Vrijdagmarkt, la plaza del mercado del viernes, presidida por la estatua de Jacob van Artevelde, el líder que puso a Gante del lado de Inglaterra en la guerra de los Cien Años. De camino, no te pierdas el Werregarenstraatje, un callejón donde el grafiti está permitido y las paredes cambian cada pocas semanas.
Paseo en barca por el Lys
Como en Brujas, las barcas salen de los embarcaderos junto al Graslei y el Korenlei y hacen un recorrido de unos cuarenta minutos por los canales del centro. Es una buena forma de descansar las piernas a media tarde y de ver los muelles y el castillo desde el agua.
¿Qué comer en Gante?
El plato de la ciudad es el Gentse waterzooi, un guiso cremoso que en origen se hacía con pescado de río y hoy se sirve sobre todo con pollo, verduras, nata y yema de huevo. Es reconfortante y abundante. La otra especialidad es el stoverij, el estofado flamenco de ternera guisada en cerveza oscura, que se acompaña de patatas fritas. Para picar entre visitas, la mostaza de Gante, fuerte y artesanal, se compra en una tienda del centro que la elabora desde el siglo XVIII y la sirve de un barril de madera.
El dulce típico son los cuberdons, que los ganteses llaman neuzekes («naricitas»): caramelos cónicos de color púrpura, duros por fuera y con un relleno de jarabe de frambuesa por dentro. Los venden en carritos junto a la plaza de Groentenmarkt. Gante es además una de las ciudades más amables con los vegetarianos de Europa, con una larga tradición municipal de promover la comida sin carne, así que encontrar opciones es fácil en casi cualquier restaurante.
Para beber, la ciudad tiene bares de cerveza con cartas de cientos de referencias belgas, y también una tradición de jenever, la ginebra flamenca, que se toma en vaso pequeño en algunos locales especializados junto al Groentenmarkt.
¿Cómo llegar a Gante?
En tren. Hay trenes frecuentes desde Bruselas, de unos treinta y cinco minutos, y desde Brujas, de unos veinticinco. Desde el aeropuerto de Bruselas-Zaventem también hay conexión directa. Ojo con la estación: la principal es Gent-Sint-Pieters, a unos dos kilómetros al sur del centro. Desde allí el tranvía 1 te deja junto al Korenmarkt en unos diez minutos, o puedes caminar unos treinta. En coche, igual que en Brujas, no merece la pena: el centro funciona con un plan de circulación que impide cruzarlo, y lo razonable es dejar el coche en un aparcamiento disuasorio a las afueras.
Gante y Brujas en el mismo viaje
Lo ideal es dormir en Gante y hacer Brujas como excursión, y no al revés. Gante tiene más oferta de alojamiento a mejor precio, más vida por la noche y una estación bien comunicada con toda Bélgica. Con dos días completos se ven las dos ciudades con calma: uno para cada una. Si vas a Brujas, aquí tienes nuestra ruta por Brujas en un día, y si estás organizando un recorrido más largo por el continente, te ayudará saber cuántos días necesitas en cada ciudad europea y, si llegas por Bruselas, repasar qué comer en Bruselas. También puedes seguir nuestra guía para planificar un viaje por Europa. Si llegas desde fuera del espacio Schengen, revisa antes qué cambia con el EES y el ETIAS.
Preguntas frecuentes
¿Es mejor visitar Gante o Brujas?
Brujas es más pequeña, más cuidada y más turística; Gante es más grande, más universitaria y con más vida local. Están a unos veinticinco minutos en tren, así que lo mejor es ver las dos, y dormir en Gante.
¿Merece la pena ver el Cordero Místico?
Sí. Es una de las obras más importantes de la pintura europea y la visita, con audioguía, dura algo menos de una hora. Conviene ir temprano o reservar la entrada, porque es lo que más cola hace en la ciudad.
¿Se puede ver Gante en medio día?
Se puede ver lo básico: la catedral, el Belfort, los muelles y el exterior del castillo. Pero te perderás el ambiente de la tarde y la ciudad iluminada, que es lo que más recuerda la gente.
¿Cuál es la mejor época para visitar Gante?
Primavera y principios de otoño, con buen tiempo para sentarse en los muelles. En julio se celebran las Gentse Feesten, diez días de fiesta con música en la calle: animadísimas, pero con el alojamiento más caro y difícil de encontrar.


