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Qué comer en Bruselas: platos típicos, patatas fritas, gofres y cerveza

Gastronomía9 min de lectura

Mesa de terraza en la Grand-Place de Bruselas con una cazuela de mejillones, patatas fritas con mayonesa, un gofre y una copa de cerveza
En esta guía
  1. ¿Cuáles son los platos típicos de Bruselas?
  2. La comida callejera: patatas fritas y gofres
  3. Chocolate belga: qué comprar
  4. ¿Qué cerveza probar en Bruselas?
  5. ¿Dónde comer en Bruselas sin caer en trampas?
  6. Preguntas frecuentes

Bruselas no tiene fama de capital gastronómica, y es injusto. Es la ciudad de las patatas fritas bien hechas, de los mejillones en cazuela, del gofre recién salido de la plancha y del chocolate que media Europa intenta imitar. También es la capital de un país con más de mil cervezas distintas, y eso se nota en la cocina: aquí la cerveza no solo se bebe, también se guisa. La cocina belga es sencilla, abundante y pensada para el frío, y se disfruta más si sabes qué pedir y dónde evitar las trampas para turistas.

Lo esencial

  • Platos imprescindibles: mejillones con patatas fritas, carbonade flamande (estofado a la cerveza) y croquetas de gambas grises.
  • Para comer en la calle: un cucurucho de patatas fritas de una frituur y un gofre de Lieja.
  • Para llevar: bombones de una chocolatería artesana y speculoos, las galletas de canela.
  • Cerveza: prueba al menos una lambic o una gueuze, las cervezas de fermentación espontánea de la zona de Bruselas.
  • Cuidado con la Rue des Bouchers: la calle de los restaurantes junto a la Grand-Place tiene fama de precios altos y captadores en la puerta.

¿Cuáles son los platos típicos de Bruselas?

Esta tabla resume lo que hay que probar y en qué momento del día encaja mejor:

PlatoQué esCuándo tomarlo
Moules-fritesMejillones en cazuela con patatas fritasComida o cena
Carbonade flamandeTernera guisada en cerveza oscuraComida, sobre todo en invierno
Croquettes aux crevettesCroquetas de gambas grises del mar del NorteEntrante
StoempPuré de patata con verduras, con salchicha o pancetaComida
FritesPatatas fritas dos veces, en cucurucho con salsaA cualquier hora
GofreDe Bruselas (ligero y rectangular) o de Lieja (denso y caramelizado)Merienda
Chocolate y speculoosBombones artesanos y galletas especiadasPara llevar de recuerdo
Los mejillones tienen temporada: los mejores llegan de julio a abril, aproximadamente.

Mejillones con patatas fritas

Es el plato nacional no oficial. Los moules-frites llegan en una cazuela negra con tapa, normalmente un kilo por persona, y la tapa sirve para ir dejando las conchas vacías. La receta clásica es marinière, con apio, cebolla y perejil; también se piden al vino blanco, a la crema o a la cerveza. Las patatas vienen aparte, y el truco local es usar una concha vacía como pinza para sacar los siguientes mejillones. Los mejores proceden de Zelanda, en los Países Bajos, y su temporada empieza en verano: fuera de ella muchos restaurantes siguen sirviéndolos, pero no están en su mejor momento.

Carbonade flamande

En neerlandés se llama stoofvlees, y es la mejor prueba de que en Bélgica la cerveza es un ingrediente más. Se trata de un estofado de ternera cocinado durante horas en cerveza oscura, con cebolla, un poco de azúcar moreno o sirope y, en muchas casas, una rebanada de pan untada con mostaza que espesa la salsa. El resultado es dulce, amargo y muy tierno. Se sirve, cómo no, con patatas fritas, y es uno de esos platos que los belgas asocian a la cocina de la abuela.

Croquetas de gambas grises

Las croquettes aux crevettes son el entrante más belga que existe. Se hacen con las diminutas gambas grises del mar del Norte, pescadas cerca de la costa y peladas a mano, lo que las hace caras. Por dentro son una bechamel cremosa cargada de gamba; por fuera, un rebozado crujiente. Llegan con un gajo de limón y perejil frito. Si en un restaurante las ofrecen a precio sospechosamente bajo, desconfía: puede que lleven más bechamel que marisco.

Stoemp

El stoemp es la comida casera de Bruselas por excelencia: puré de patata machacado con otras verduras, como zanahoria, puerro, espinacas o coles de Bruselas, que aquí sí se comen con gusto. Casi siempre va acompañado de una salchicha, panceta o un huevo frito. Es barato, contundente y difícil de encontrar en los restaurantes de la Grand-Place, pero habitual en los bistrós de barrio.

La comida callejera: patatas fritas y gofres

Las patatas fritas

Los belgas defienden que las patatas fritas son invento suyo, y en cualquier caso las hacen mejor que casi nadie. El secreto es la doble fritura: una primera a temperatura más baja para cocer la patata por dentro y una segunda, más caliente, para dorarla. Tradicionalmente se freían en grasa de ternera, que les da un sabor inconfundible. Se compran en una frituur o friterie, los puestos especializados, y se sirven en un cucurucho de papel con la salsa por encima. La mayonesa es la opción clásica, pero la carta de salsas suele pasar de la docena: andaluza, samurái (picante), tártara o americana.

Dos de las frituur más conocidas de la ciudad están en la plaza Jourdan, junto al barrio europeo, y en la plaza Flagey, en Ixelles. Ambas tienen colas a la hora de comer y la costumbre de dejar que te lleves el cucurucho a un bar cercano para acompañarlo con una cerveza.

Gofre de Bruselas o gofre de Lieja

Hay dos tipos y conviene no confundirlos. El gofre de Bruselas es rectangular, grande, ligero y crujiente, con cuadrados profundos; se come en plato, con azúcar glas por encima, y es el que se toma sentado en un salón de té. El gofre de Lieja es más pequeño, de forma irregular y masa densa, con perlas de azúcar que se caramelizan en la plancha. Es el que se vende en la calle y se come a mordiscos, sin nada encima. Los puestos del centro los cubren de nata, fresas, chocolate y cualquier cosa imaginable, pero para un belga eso es cosa de turistas: el de Lieja se come solo, y todavía caliente.

Chocolate belga: qué comprar

Bruselas es la ciudad del praliné: fue aquí donde, a principios del siglo XX, un chocolatero de la galería de la Reina creó el bombón relleno tal como lo conocemos. Hoy el centro está lleno de chocolaterías, y la diferencia de calidad entre ellas es enorme. Las tiendas de la plaza del Grand Sablon concentran varias casas de alta chocolatería, y en las Galerías Reales Saint-Hubert conviven marcas históricas con otras más recientes. Para distinguir una buena chocolatería, fíjate en que los bombones se vendan a peso, que te dejen elegir uno a uno y que tengan poca caducidad: el chocolate fresco dura semanas, no meses.

Para un recuerdo más barato y que aguanta el viaje, compra speculoos, las galletas crujientes de canela y azúcar moreno que se toman con el café, o una crema untable de speculoos, que se vende en cualquier supermercado.

¿Qué cerveza probar en Bruselas?

La cultura cervecera belga está reconocida por la UNESCO como patrimonio inmaterial, y Bruselas tiene una especialidad propia: la lambic. Es una cerveza de fermentación espontánea, que se deja expuesta a las levaduras salvajes del aire del valle del Senne y madura durante años en barricas de madera. Su sabor es ácido, seco y muy distinto de una rubia normal. De ella salen la gueuze, una mezcla de lambics jóvenes y viejas que se refermenta en botella, y la kriek, macerada con guindas. Si solo vas a probar una cerveza en Bruselas, que sea una gueuze en una cervecería tradicional.

Cada cerveza belga tiene su propia copa, y los buenos bares la sirven siempre en la que le corresponde. También conviene saber que muchas tienen una graduación alta, a menudo por encima del 8 %, así que no las trates como una caña.

¿Dónde comer en Bruselas sin caer en trampas?

La calle que más turistas atrae es la Rue des Bouchers y su entorno, junto a la Grand-Place: terrazas con mariscos expuestos en hielo, menús en diez idiomas y camareros invitando a entrar. No todos los locales son malos, pero la zona tiene fama de precios inflados y de cobrar extras que no esperabas. Algunas pautas para comer mejor:

  • Aléjate unas calles de la Grand-Place. Los barrios de Sainte-Catherine, famoso por el pescado y el marisco, el Sablon, Saint-Gilles o Ixelles tienen restaurantes con clientela local.
  • Desconfía de los menús con fotos y de cualquier local donde te inviten a entrar desde la puerta.
  • Mira la carta y los precios antes de sentarte, sobre todo en el marisco, que a veces se cobra al peso.
  • Come a la hora belga: se come hacia las doce y se cena entre las siete y las nueve. Muchas cocinas cierran antes de lo que acostumbra un viajero español.
  • La propina no es obligatoria: el servicio va incluido en el precio, y basta con redondear si te ha gustado.

Si vas a combinar Bruselas con otras ciudades de Flandes, aquí tienes nuestras rutas por Gante en un día y por Brujas en un día, ambas a menos de una hora en tren. Y si te gusta viajar comiendo, sigue con qué comer en Lisboa o echa un vistazo a nuestra guía para planificar un viaje por Europa.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la comida más típica de Bruselas?

Los mejillones con patatas fritas (moules-frites). Les siguen de cerca el estofado de ternera a la cerveza, las croquetas de gambas grises y, en la calle, las patatas fritas en cucurucho y el gofre.

¿Qué diferencia hay entre el gofre de Bruselas y el de Lieja?

El de Bruselas es rectangular, ligero y crujiente, y se come en plato con azúcar glas. El de Lieja es más pequeño, denso y lleva perlas de azúcar caramelizadas; es el que se compra en la calle y se come solo.

¿Es caro comer en Bruselas?

Algo más que en España. Un cucurucho de patatas fritas o un gofre es barato, pero una cazuela de mejillones en restaurante suele superar los 25 euros. Alejarse de la Grand-Place ayuda a pagar menos.

¿Qué cerveza es típica de Bruselas?

La lambic, de fermentación espontánea, y sus derivadas: la gueuze, una mezcla de lambics de distintas edades, y la kriek, macerada con guindas. Son ácidas y muy distintas de una cerveza rubia normal.