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Madeira en 5 días: levadas, miradores y cuándo ir según el tiempo

Destinos5 min de lectura

Luna de Miel en la montaña
En esta guía
  1. Cuándo ir y qué esperar del tiempo
  2. Cómo moverse
  3. Los cinco días
  4. Errores que se repiten
  5. Preguntas frecuentes

Madeira no es una isla de playa. Es una montaña que sale del Atlántico, y eso cambia por completo cómo se organiza un viaje allí. Se conduce mucho, se camina más y el tiempo en la costa norte puede no tener nada que ver con el de la costa sur a media hora de coche.

Cinco días dan para recorrerla entera sin prisa. Esta es una forma de repartirlos que evita los dos errores más comunes: quedarse en Funchal y meter dos levadas largas seguidas.

Cuándo ir y qué esperar del tiempo

Madeira tiene un clima suave todo el año, entre 19 y 26 grados según la estación. Eso la convierte en un destino de invierno poco habitual en Europa. Pero la temperatura no es lo que importa: lo que importa son las nubes.

  • De abril a octubre el sur está despejado la mayor parte del tiempo. Es la mejor época para las rutas de altura.
  • De noviembre a marzo llueve más, sobre todo en el norte, pero los precios bajan y los senderos están vacíos.
  • El norte casi siempre tiene más nubes que el sur. Si amanece cubierto en Funchal, cruzar al otro lado rara vez mejora las cosas; subir sí.

Por encima de los 1.500 metros se sale del mar de nubes con frecuencia. Esa es la razón por la que las fotos del amanecer en Pico do Arieiro parecen de otro planeta: estás mirando las nubes desde arriba.

Cómo moverse

Hace falta coche. El autobús conecta los pueblos principales pero no llega a los inicios de las levadas ni a los miradores, y los horarios no permiten hacer una ruta y volver el mismo día.

Dos avisos sobre la conducción. Las carreteras antiguas tienen pendientes de las que asustan, con tramos del 25 %; si el coche es de cambio manual y no tienes práctica en cuestas, pide automático. Y muchas rutas terminan en un punto distinto del que empiezan, así que conviene mirar antes si hay taxi de vuelta.

Los cinco días

Día 1. Funchal sin coche

Llegada y ciudad. El Mercado dos Lavradores por la mañana, la zona vieja con sus puertas pintadas, y el teleférico a Monte. La bajada en los carros de mimbre es una atracción turística con todas las letras, corta y cara, pero se hace en diez minutos y no hay nada igual en otro sitio.

Deja el coche para el día siguiente. Funchal se recorre andando y aparcar en el centro es un problema.

Día 2. Pico do Arieiro y el este

Madrugar de verdad. Salir de Funchal sobre las cinco y media deja el amanecer desde Pico do Arieiro, a 1.818 metros, con el aparcamiento aún libre. Hace frío incluso en verano: chaqueta.

Por la tarde, la península de São Lourenço, en el extremo este. Es el paisaje opuesto: sin árboles, rojizo, con el mar a los dos lados. Unas dos horas ida y vuelta, sin sombra.

Día 3. Una levada larga

Las levadas son canales de riego del siglo XVI con un sendero al lado. Caminas en horizontal, casi sin desnivel, metido en el bosque de laurisilva.

La de las 25 Fontes es la más conocida y por eso la más llena. La de Caldeirão Verde es más larga y menos transitada. Cualquiera de las dos ocupa medio día largo. Llévate frontal: varias atraviesan túneles sin iluminar.

Día 4. La costa norte y el oeste

Día de coche. Porto Moniz y sus piscinas naturales de lava, Seixal con su playa de arena negra, y la meseta de Paul da Serra, que parece Escocia. Si hay niebla, no insistas en los miradores: baja a la costa.

Día 5. Cabo Girão y sobremesa

Día suave antes del vuelo. El mirador de cristal de Cabo Girão, uno de los acantilados más altos de Europa, y Câmara de Lobos para comer. Si sobra tiempo, una bodega de vino de Madeira en Funchal.

Errores que se repiten

  • Encadenar dos levadas largas. Son llanas pero largas, y al tercer día las rodillas lo notan.
  • Fiarse del parte meteorológico de Funchal. Vale para Funchal y para poco más.
  • Calzado de calle. Los senderos van mojados casi siempre, incluso sin lluvia reciente.
  • No reservar el coche. En temporada alta se agotan, y los automáticos primero.

Preguntas frecuentes

¿Se puede ir a Madeira sin conducir?

Se puede, pero renunciando a la mitad de la isla. Con excursiones organizadas se cubren los puntos principales; las levadas menos concurridas y los miradores quedan fuera. Si no piensas conducir, cuatro días en Funchal con dos excursiones tienen más sentido que cinco.

¿Hay playas de arena?

Pocas y de arena negra o guijarro. La de arena dorada de Calheta es artificial. Quien busque playa encontrará mejor destino en Porto Santo, la isla vecina, a dos horas y media en ferry.

¿Qué nivel físico hace falta?

Para las levadas, medio: son llanas pero largas, entre 10 y 16 kilómetros. Para la travesía entre picos, alto: hay escaleras interminables y tramos expuestos. Los miradores no requieren ninguno.